El gobierno santafesino -que contaba con tener ya definido el aumento de la energía eléctrica- tendrá que esperar hasta que concluya una reunión, mañana por la tarde, convocada por el ministro de Minería y Energía de la Nación, Juan José Aranguren.

 

 

Al encuentro va a asistir el gobernador Miguel Lifschitz, además de la titular de la Secretaría de Estado de Energía, Verónica Geese. Esa será la comitiva santafesina que concurrirá a la Casa Rosada, a una reunión que fue postergada en la víspera.

 

La invitación llegó a Santa Fe por dos ministros nacionales: además de Aranguren, llamó a la Casa Gris su par del Interior, Rogelio Frigerio. Además, contra lo que se había informado de manera oficial ayer, no irá a Buenos Aires el titular de la Empresa Provincial de la Energía, Raúl Stival.

 

A juzgar por la composición de la representación de la provincia, un criterio más político que técnico parece que definirá cómo será el aumento de las boletas de la EPE.

 

De todas formas, hasta aquí, con los números propios y los que cambió el gobierno nacional respecto del valor de la energía en su nivel mayorista (donde el aumento fue del 300 %), la compañía estatal santafesina ya ha hecho sus cálculos.

 

Tal como informara El Litoral en la edición de ayer, los aumentos que han estimado los técnicos de la EPE (que aún no se comunicaron de manera oficial ni se han firmado) llegarán en algunos casos a rondar el 50 %.

 

La cifra corresponde a una escala que desalienta el consumo, ya que pagarán más caro la electricidad quienes más consuman, no arrancará en el 30 % (como se informara ayer) sino que -como mínimo- se piensa en un 40 %.

 

Así, para los consumos mayoritarios de los usuarios residenciales, que promedian unos 400 kw bimestrales, el aumento dolerá en el orden de unos $ 250 por sobre las boletas actuales. Se estima que ese es el consumo medio de una familia tipo, compuesta por una pareja y dos hijos.