El derrumbe de la economía brasileña impacta de primera mano sobre las exportaciones santafesinas, ya que las ventas locales de automóviles, autopartes, granos, cereales y productos lácteos convierten a ese país en el principal socio comercial de la provincia. 

 

Así lo destaca un informe elaborado por el Instituto Provincial de Estadística y Censo (Ipec): “contra lo esperado en la década pasada, el desempeño económico de Brasil entre los años 2011 y 2014 no ha sido para ponderar positivamente, y sus perspectivas, al menos para este año y el próximo no son auspiciosas”, señaló el director del organismo, Jorge Moore. 

 

El organismo recordó que la economía de Brasil “posee una muy significativa influencia sobre el funcionamiento de la economía argentina en general, y de la economía provincial en particular”, y que “las aduanas de Santa Fe canalizan una parte significativa de las manufacturas industriales como agropecuaria”. 

 

El gigante del Mercosur atraviesa una tormenta perfecta con una doble crisis económica y política que parece no tener fin, y que incluso pone en riesgo la permanencia en el poder de la presidenta Dilma Roussef, enredada en los escándalos de corrupción que sacuden al Partido de los Trabajadores y atada a una imagen positiva de sólo 17 por ciento. 

 

La retracción brasileña se siente sobre la industria manufacturera argentina al menos de dos maneras: por una parte, vía el enfriamiento de la demanda de autos y autopartes fabricados a nivel local. 

 

Pero además, la recuperación de este tipo de ventas al país vecino se aleja cada vez más a medida que se profundiza la depreciación del real respecto al dólar estadounidense.