La iniciativa surgió de rescatistas independientes. Los materiales son reunidos a través de donaciones y las casitas son entregadas a quienes no pueden adoptar y tienen perros en sus veredas. Hasta el momento elaboraron más de 45 y la demanda supera las 80.

 

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En una casa de familia, de Pasaje Ferreyra al 1500, se gesta el hogar para aquellos perros que no tienen un lugar para vivir y deben sobrevivir a las inclemencias del tiempo a la intemperie, sobre todo en esta época invernal. Hace dos meses, 20 amigos, motivados por el amor perruno que los une, tuvieron la iniciativa de crear la ONG “Un techo para un callejerito” y construir cuchas destinadas a los perros de la calle. “Nuestro sueño es que el animal no esté en la calle, por eso promovemos la adopción responsable. Pero ante la realidad que percibimos debemos actuar y lo que hacemos aporta una solución a esta problemática”, coincidieron Martín Ramírez, José Ignacio Obino, Yamile Veniselo y Mariana Beuchel -dueña de casa-, quienes son fundadores del proyecto.

 

Entre todos

 

“Originalmente iban a ser construidas con cajas de leche, pero desistimos porque no iban a tener durabilidad a causa del viento y la lluvia. Por ello, decidimos hacerlas de madera y allí surgió el desafío de conseguir los materiales”, expresó Mariana. La ayuda no tardó en llegar por parte de vecinos y de diferentes locales comerciales, quienes acercaron donaciones necesarias para fabricar las casitas. De tal manera reunieron pallets, cajones de verdura y de pollo, mantas y colchoncitos que les permitió darle curso al proyecto.

“Mensualmente recibimos tornillos, velo y membrana líquida por parte de una ferreteríaque se comprometió desde un principio con la causa”, mencionaron. Dentro de las cuchas —miden 70x70cm—, para aislar el interior de las bajas temperaturas y el agua, utilizan la membrana líquida y el velo. Además del techo, la organización elabora colchones e intenta distribuir alimento balanceado para aquellas personas que tienen hasta más de tres perros en la vereda y se les hace imposible darles de comer. “Tratamos de ayudar al que ayuda, por suerte la gente se compromete y aporta su granito de arena”, precisó Yasmile.