Seis días después de que salieran más de 20.000 personas a protestar contra la inseguridad y la violencia en esta ciudad, la ministra Patricia Bullrich y el gobernador de Santa Fe, Miguel Lifschitz, empezaron ayer a conversar sobre "acciones conjuntas y coordinadas" para poner en marcha un plan de seguridad urbana en esta provincia, que atraviesa una situación crítica con una tasa de homicidios -12,2 cada 100.000 habitantes- que duplica la media nacional.

 

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Después de la reunión no hubo anuncios concretos ni tampoco declaraciones a la prensa, sino un comunicado conjunto sin ninguna precisión sobre lo que se trató en el encuentro. Se advirtió que ambas partes volverán a reunirse para "discutir una propuesta en plenitud y llegar a un convenio que permita un trabajo en común para restituir normas de seguridad, tranquilidad y convivencia razonables para los ciudadanos de la provincia".

Está previsto que entre lunes y martes próximos se reencuentren los dos equipos de gobierno para terminar de confeccionar la propuesta que se aplicará en Rosario, donde el próximo 8 de setiembre se realizará una nueva marcha bajo el lema "Rosario sangra".

El Ministerio de Seguridad de la Nación, según voceros de Cambiemos, quiere tener mayor control de la situación en Santa Fe después del envío de efectivos federales, sobre todo en lo que tiene que ver con el acción de la policía de Santa Fe, que no ha cooperado cuando arribaron los gendarmes el 9 de abril de 2014.

En la reunión se cruzaron diagnósticos, en base a datos oficiales que manejan los ministerios de Seguridad de la Nación y de Santa Fe, que precisaban que la violencia no ha menguado en Rosario y Santa Fe, a pesar de que durante los últimos meses desde la administración santafecina se dijo públicamente lo contrario.

En el último mes se produjeron 24 crímenes en Rosario, varios de ellos en ocasión de robo y en entraderas, un delito que también creció.

En el encuentro se coincidió que parte de la raíz de esa violencia es el narcomenudeo y el narcotráfico. Pero remarcaron también que no basta sólo con el envío de efectivos de las fuerzas federales -como hizo la gestión de Sergio Berni en 2014 y 2015- sino con "un plan integral y a largo plazo".

En la previa a la reunión, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, había calculado que se enviarían unos 3000 efectivos federales a esta provincia. Aún no se definió cuántos uniformados de las fuerzas federales van a reforzar la seguridad. En dicha partida de efectivos enviados a Santa Fe el año pasado se incluyó a patrulleros de la Policía Federal.

"Tanto el Ministerio de Seguridad como la Gobernación de Santa Fe entienden que los parches son un maquillaje que no resuelven la problemática de fondo y que la estrategia conjunta debe ser atacarla en profundidad", afirmó Bullrich en el documento.

"Creemos que no se pueden volver a sistematizar parches que no han resuelto los problemas del pasado", sostuvo el secretario de Seguridad Interior, Gerardo Milman.

Cabe recordar que tanto los políticos provinciales como los nacionales quedaron impresionados por la convocatoria de la semana pasada, en un grito social en pedido de poner freno a la violencia del delito.