Avalado por la Convención radical, buscará acordar políticas de Estado con el PRO y el armado de boletas únicas en cada distrito. También intentará evitar la fuga de los derrotados y le ofrecerá la vice a Stolbizer.

 

 

Ernesto Sanz se desplomó en un sillón de la Casa de la Cultura, a la vuelta del teatro de Gualeguaychú, con los pies apoyados sobre una mesa. Avanzaba la madrugada de ayer y no había comido desde el mediodía, pidió algo para calmar el hambre e hizo notar que el que le acercaba un sándwich era un referente del sector rival del radicalismo. Ya había dado su discurso, ya tenía los votos asegurados para imponer el acuerdo con Mauricio Macri y ya se entusiasmaba con el impacto de la resolución de la Convención en el escenario electoral. Todavía faltaban unas horas para que terminara la jornada, aunque de algún modo anticipaba los movimientos de las próximas horas: suturar las heridas internas de la UCR y avanzar en el armado electoral con el PRO.

 

Las negociaciones se venían acelerando en las últimas semanas, y con la confirmación de la coalición -el macrismo buscará bautizarla Juntos, como en las provincias- irán delineando la letra chica. “Vamos a terminar de discutir y formalizar el acuerdo que ya veníamos hablando. Y a definir el programa, un acuerdo de políticas de Estado en cinco o diez puntos”, dijo a Clarín uno de los dirigentes de Sanz para esa tarea. “Con el mandato confirmado hay un interlocutor claro y la negociación será más concreta. Facilita el armado en las provincias y se viene la discusión de las listas a legisladores”, no ocultó un hombre de Macri el alivio por el panorama más despejado.

 

Emilio Monzó, Rogelio Frigerio, Humberto Schiavoni, Diego Santilli por el PRO; Federico Storani, Walter Ceballos, Coti Nosiglia y Facundo Suárez Lastra, del lado radical. Se trata de los principales dirigentes que llevaron las negociaciones que, según adelantaron, desde esta semana serán más formales. En principio ya se pusieron de acuerdo en que las listas a legisladores nacionales serán únicas, compartidas entre los aspirantes presidenciales del espacio. En su discurso en la Convención, Sanz adelantó que como piso el radicalismo se asegurará conservar su volumen actual en el Congreso. “El compromiso es colocar lo que renovemos en los lugares más expectantes. Si no es posible definir la cabeza de lista por consenso, hacer una encuesta a ver qué resulta. También tener prioridad con los intendentes con chances de reelegir y por supuesto empujar las seis o siete gobernaciones con posibilidades”, contó uno de los radicales encargados del armado. Su partido, hoy con Corrientes como única provincia en su poder, mantiene expectativas de ganar o pelear en Mendoza, Catamarca, La Rioja, Santa Cruz, Tucumán, Córdoba, Jujuy y la Pampa. Para el macrismo, el objetivo del acuerdo ya estaba a la vista y se lo disputaba con Sergio Massa: la estructura nacional de la UCR para fiscalizar la elección, sobre todo en octubre, y darle un golpe al Frente Renovador al imponerse en esa pulseada. El acercamiento a Sanz también lo evaluaban en el PRO como un rédito futuro en caso de llegar al Gobierno para facilitarle a Macri un escenario favorable en el Senado. En cuanto a las negociaciones sobre el reparto de casilleros en el Ejecutivo, aun pecando de excesiva confianza, en la previa a la Convención un integrante de la mesa chica macrista se quejaba de que “nos están pidiendo la mitad de los ministerios”, aunque anoche lo relativizaban: “No hay que contar la plata antes de tiempo y las conversaciones recién empiezan”. En cuanto a Elisa Carrió, estimaron que tendrán que cederle lugares relevantes en los distritos con cierto desarrollo de la CC, principalmente Capital y algo en provincia de Buenos Aires y algunas otras.

 

Sanz, a su vez, tendrá que dedicarse también a intentar que la sangría de dirigentes radicales resulte la menor posible con el nuevo escenario. A su favor intentará aprovechar el desdoblamiento de las elecciones a gobernador de Jujuy de las nacionales, que según estimaron cerca del titular de la UCR se oficializaría hoy, para acercar posiciones con Gerardo Morales. “Cada día son menos las conflictivas. Quedan La Rioja, Formosa y Santa Cruz. En el resto el massismo no tiene peso”, fue la evaluación.

 

Una eventual polarización con el kirchnerismo atenuaría las deserciones, aunque estiman inevitable que una parte ya busque otros rumbos. Sanz hará un intento, nada sencillo, para sumar una compañera de fórmula: Margarita Stolbizer, ya decidida a ser candidata a presidenta con los restos de UNEN: “Sabemos que es difícil, pero es un esfuerzo que hay que hacer”. Con Sanz en carrera por la UCR, el PRO prácticamente descarta un vice radical. La foto en conjunto, Macri, Carrió y Sanz “juntos”, todavía no tiene fecha.