Sanz convocó a legisladores y candidatos a gobernador a un almuerzo el lunes próximo; discutirán las alianzas provinciales y los próximos pasos del partido tras la propuesta de Macri de compartir la interna presidencial.

 

 

   

"Esto es un quilombo. Y el lunes va a volar todo por el aire." La frase, tan prosaica como elocuente, salió ayer de boca de un encumbrado radical que desandaba los pasillos del Congreso y sintetiza el ánimo que atraviesa a la UCR desde que Mauricio Macri invitó públicamente, y con nombre y apellido, a Ernesto Sanz y a Elisa Carrió a compartir interna en 2015.

 

Paradójicamente, el convite de Macri cayó en el radicalismo a la vez como una bomba y como el último acto de una obra "cuidadosamente ensayada", como el resultado obvio de un "plan de larga data para el que Sanz y Carrió están trabajando desde hace meses", según la descripción que otro radical de peso.

 

Más allá de las lecturas del cimbronazo, los radicales volverán a verse todos cara a cara el próximo lunes. Sanz convocó para ese día a diputados y senadores, los candidatos a gobernador entre ellos, para discutir el nuevo escenario.

 

Será un almuerzo en un restaurante de San Fernando que promete ser, por lo menos, áspero. Tanto que podría discutirse el futuro de Sanz como presidente del partido. "Quedó claro que no puede estar al frente del partido y ser candidato a la vez. Tiene que dejar el partido y voy a plantearlo", dijo a LA NACION uno de los comensales del lunes en estricto off. "Le van a pedir que se vaya", admitió otro, entre resignado y preocupado.

 

En torno a la mesa convivirán los candidatos a gobernador que se sacaron fotos con Sergio Massa, como Gerardo Morales (Jujuy) y José Cano (Tucumán), a quienes la semana que viene se sumará Luis Naidenoff; con los que impulsan alianzas con Pro, como Alfredo Cornejo (Mendoza) y Oscar Aguad (Córdoba), y otros que recientemente se reunieron o hablaron con Macri, como Julio Martínez (La Rioja) y el formoseño Ricardo Buryaille, hombre de Julio Cobos, que también participará de la cita del lunes.

 

Lo que está en juego, más allá de si Sanz acepta o no la interna ampliada con Macri (que él mismo instaló como deseable), es qué decidirá el partido. Ayer, tres radicales cercanos a Sanz dijeron a LA NACION que ven "imposible" que la UCR se encolumne detrás del mendocino si éste acordara con Macri. "Una cosa es su candidatura y otra es el partido. Hay lugares a los que no lo vamos a acompañar", se sinceró uno de ellos.

 

 Carrio, Macri, Sanz , Massa y Cobos.  

"Pedimos definiciones y esperamos tenerlas el lunes", resumieron en tanto cerca de Cobos. La aspiración de máxima del mendocino es que las decisiones que se tomen el lunes pasen por la Convención Nacional de la UCR, cuya convocatoria depende de Sanz y que, por ahora, todos en el radicalismo ven lejana.

 

Carrió, la otra "invitada" por Macri a disputar la presidencia desde una interna común, se mantuvo ayer en silencio. Pasó buena parte del día en la sesión de la Cámara de Diputados y evitó todo contacto con los medios. Tampoco Sanz habló.

 

Sí lo hizo el resto de los socios del Frente Amplio-UNEN. Hermes Binner intentó minimizar el sacudón y su impacto en el espacio. "Es una cuestión de conciencia de ellos", dijo a LA NACION sobre los próximos pasos de Sanz y Carrió. "Nosotros vamos a seguir trabajando para construir un espacio progresista en el que ni Macri ni Massa tienen lugar". Además, aseguró que bajar su candidatura no está en sus planes.

 

Lo mismo afirmaron cerca de Cobos. La posibilidad de que Binner y Cobos "bajen" a sus provincias para intentar volver a ser gobernadores se discute por lo bajo cada vez que el FAU entra en crisis. Ayer no fue la excepción.

 

Fernando "Pino" Solanas, por su parte, avaló la idea de que la seguidilla de manifestaciones públicas de Carrió, Sanz y Macri, todas vinculadas con la conveniencia de tener una "interna ampliada", formó parte de una "negociación subterránea" que anteayer "terminó de salir a la luz".

 

Admitió que la posibilidad de que Sanz y Carrió migren a Pro, más allá de lo que decida la UCR, "debilitaría al Frente Amplio-UNEN" y, en línea con Binner, leyó el último movimiento de sus socios como una oportunidad. "No nos vamos a mover de nuestras posturas de siempre. Vamos a seguir trabajando por un espacio amplio. El amontonamiento nunca es buen consejero", concluyó.

 

También Margarita Stolbizer reivindicó la identidad "original" del FAU. "El frente va a competir en las elecciones como un frente político de centroizquierda, la única opción política progresista que el electorado va a tener el año que viene", dijo. Sin embargo, admitió: "Si llega con todos los componentes o no, es una cuestión que yo no puedo decir".

 

Decididamente optimista, Humberto Tumini (Libres del Sur), dio el asunto por cerrado y aseguró: "Es como habernos liberado de un lastre. Ahora vamos a recuperar los votos progresistas que habíamos perdido". Para el resto, todo está por decirse.