El oficialismo impuso esta madrugada su mayoría. Fue aprobado con 133 votos a favor y 112 en contra.

 

 

La Cámara de Diputados aprobó esta madrugada y giró al Senado el proyecto de ley de Presupuesto 2015, en medio de cuestionamientos opositores por el escenario económico que plantea para el año próximo: un crecimiento de la economía del 2,8 por ciento, una variación de precios de apenas el 15,6 por ciento y un dólar promedio de 9,45 pesos por unidad. Fue aprobado con 133 votos a favor, del kirchnerismo y sus habituales aliados, y 112 en contra, de la mayoría de los integrantes del arco opositor.

 

El recinto de la Cámara de Diputados esta vez contó con la asistencia de todos los bloques políticos, aunque oficialistas y opositores lucían como si estuvieran en sitios distintos y sin puntos de contacto. Con discursos antagónicos, unos con el eje en la defensa de las políticas del Gobierno desde 2003, otros con críticas a la marcha de la economía y la insistencia de que el proyecto contiene premisas falsas una vez más, el tratamiento, más que un debate pareció una sucesión de consideraciones contrapuestas, con el resultado de la votación definido de antemano.

 

La oposición adelantó desde temprano su rechazo. “Hay dos factores principales que explican el desequilibrio presupuestario: la necesidad de importar energía y el subsidio a su generación, y los vencimientos de deuda”, argumentó en el inicio Roberto Feletti -miembro informante por el oficialismo- sobre el déficit, y agregó: “Desde 2003 a la fecha hemos presentado 11 presupuestos que no tuvieron deuda, impuestazo ni rebaja del gasto”.

 

Los bloques opositores, que la semana pasada habían dejado sus bancas vacías en la reforma del Código Civil, en este caso dieron quórum para abrir la sesión. Pero en los discursos insistieron en definir el Presupuesto como un “dibujo” -fue el término más pronunciado de la sesión- a partir de desestimar sus proyecciones. Una parte también rechazó la prórroga de los llamados superpoderes –votada el año pasado, hasta 2015-, que por la delegación de facultades permite a la Casa Rosada reasignar partidas sin la autorización del Congreso. “Para el Ejecutivo puede ser comprensible, aunque no justificable, pero no lo es para nada que los legisladores renunciemos a la más importante de las obligaciones que nos impone la Constitución, que es decidir el destino de los dineros del pueblo”, aseguró el macrista Pablo Tonelli.

 

Una serie de diputados opositores agregó críticas puntuales al proyecto.

 

“Este Presupuesto camina por un andarivel totalmente distinto a las demandas sociales”, remarcó Margarita Stolbizer, del GEN, y ejemplificó con el déficit habitacional: “Las previsiones presupuestarias nos hablaron de construir 52.000 viviendas por año, pero en lo concreto el promedio anual ha sido de 20.000 y en el último año 10.000. Es un hecho el derrumbe del relato”. Alcira Argumedo -de Proyecto Sur- criticó que la suba de 8% en Salud está muy por debajo de la inflación.

 

Darío Giustozzi -jefe del bloque del Frente Renovador- se refirió a la inseguridad: “Además de ser inconsistente, tiene una mala asignación de recursos y refleja la poca preocupación del Gobierno en materia de seguridad”.

 

De los presidenciables, sólo el radical Julio Cobos habló hasta el cierre de esta edición. “No vamos a acompañar ningún Presupuesto que no reúna las condiciones que necesita un país federal”, dijo.

 

“El nivel de gasto parece importante, pero no se ve en escuelas y hospitales. Un país que invierte sólo el 1% del PBI en niñez es un país que no mira a futuro”, dijo Alicia Ciciliani, por el socialismo.

 

“Este recinto está lejos de la calle. Apenas se escuchan las demandas de los trabajadores que tienen propuestas para reactivar la economía y terminar con la pobreza”, indicó Claudio Lozano, en referencia a los integrantes de ATE y la CTA que protestaban en la puerta. “Es un dibujo ajustador y devaluacionista. Es claro que se preparan para pagarles a los buitres después de enero”, señaló Néstor Pitrola (FIT).

 

Con el presidente de la Cámara baja, Julián Domínguez, con licencia -fue internado por un cuadro de fiebre alta-, la sesión ayer fue presidida por la santiagueña Norma Abdala.