Se aprobó ayer con el apoyo de 17 aliados y la mitad del recinto vacío. La oposición denunció que el trámite fue irregular. La reforma legisla sobre familia y matrimonio, entre otras cosas, y regirá en 2016.

 

 

Con 134 votos a favor y casi la mitad del recinto vacío, el kirchnerismo convirtió en ley en Diputados la reforma y unificación del Código Civil y Comercial, que comenzará a regir en 2016. Compuesto por 2.671 artículos, fue aprobado en soledad por los legisladores del Frente para la Victoria y sus aliados: los bloques opositores abandonaron la sesión tras un áspero debate reglamentario en el que objetaron el tratamiento. Con el argumento de que el dictamen de la comisión bicameral especial había caído con el recambio parlamentario de diciembre, consideraron inconstitucional el trámite legislativo y antes del inicio de la sesión denunciaron penalmente a las autoridades de la Cámara, presidida por Julián Domínguez (ver página 4).

 

Antes de que se sucedieran los discursos del oficialismo para defender el nuevo Código hubo dos horas de cruces y acusaciones. “Muchos van a aprobar un texto que no conocen, tiraron a la basura un trabajo de dos años y medio”, cuestionó la massista Graciela Camaño, y exigió los votos de los dos tercios de los presentes para habilitar el tratamiento.

 

“Se está desconociendo el derecho del pueblo a ser representado”, aseguró Federico Pinedo, jefe de bloque del PRO. “Es un acto de fuerza, están violando todo el orden constitucional”, dijo Elisa Carrió, y le dedicó una ironía a Diana Conti: “Con ella estoy aprendiendo de nuevo derecho constitucional”. La kirchnerista fue una de las que replicó: “Cuando me desperté vi a los pretensos demócratas en Comodoro Py.

 

Los contrapuntos incluyeron la lectura de las versiones taquigráficas de 2012, cuando se creó la bicameral: los kirchneristas para argumentar que únicamente la rechazaba Carrió, la oposición para esgrimir que el oficialismo reconocía que el proyecto podía ser girado a comisión en Diputados. La discusión, hace dos años, había arrancado con la participación de todas las fuerzas políticas y la coincidencia en la necesidad de modernizar un Código sancionado en 1869. Luego el Gobierno lo frenó por disputas con el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, titular de la comisión de juristas que redactó el anteproyecto. Y la elección de Jorge Bergoglio como Papa significó un cimbronazo, que derivó en los cambios antes de la votación en el Senado, en el rechazo del grueso de la oposición y en las diferencias internas que el mes pasado logró saldar el kirchnerismo.

 

“Quédese a debatir, discuta el dictamen”, le pidió Domínguez a Mario Negri, cuando el radical exigía a los gritos una votación para habilitar el tratamiento con dos tercios de los presentes. El titular de la Cámara no lo aceptó e inició la ronda de discursos kirchneristas. “La cuestión principal es que hay que tener un Código moderno, con derechos concretos y reales.

 

La oposición atrasa 150 años ”, cerró Juliana Di Tullio, presidenta del bloque. Un grupo expresó su desacuerdo con el artículo 19, por considerarlo un retroceso tanto para la reproducción asistida como para la despenalización del aborto: Adriana Puiggrós, Araceli Ferreyra, Jorge Rivas y Alicia Comelli, entre otros. “Su verdadero objeto es obstruir la posibilidad de que las mujeres dispongan con libertad de sus propios cuerpos ”, expresó Rivas. Oficialistas y aliados defendieron el proyecto –comenzará a regir en enero de 2016– por los avances en adopción, matrimonio, uniones convivenciales, divorcio, derechos personalísimos y de los menores.

 

“El artículo 241 consagraba el derecho al acceso al agua potable, y desapareció. Queda en evidencia la hipocresía de los que dicen una cosa pero votan contra los derechos fundamentales ”, marcó Margarita Stolbizer (GEN), una de los que se refirieron al contenido. “ La jerarquía de orden público a la Iglesia Católica afecta al laicismo del Estado ”, dijo Néstor Pitrola, del FIT. También generó rechazo el artículo que habilita a saldar en pesos deudas contraídas en moneda extranjera y la eliminación de la responsabilidad del Estado y sus funcionarios, sancionada aparte con polémica. El kirchnerismo logró convertir en ley el nuevo Código con 117 votos propios y 17 aliados: siete del Frente Cívico por Santiago, tres del Movimiento Popular Neuquino, tres de Nuevo Encuentro, los fueguinos Oscar Martínez y Graciela Boyadjian, el pampeano Gustavo Fernández Mendía y Ramona Pucheta, ex aliada de Raúl Castells.