La protesta arrancó a la medianoche y tiene alcance nacional. Lo convocan las centrales de Hugo Moyano, Pablo Micheli y Luis Barrionuevo. La izquierda hará piquetes y cortes. El Gobierno dice que la huelga es “política”.

 

 

El sindicalismo opositor inició este jueves el tercer paro general contra la gestión de Cristina Kirchner y el segundo de este año. En las primeras horas de la protesta, las líneas de colectivos prestan servicio con algunas demoras. A las 6 de la mañana, se registraban filas en las paradas de Plaza Constitución, Once y Retiro a la espera de los micros.

 

Distinto es el panorama en los trenes que, debido a la adhesión de los maquinistas y los señaleros ferroviarios a la medida de fuerza, se encuentran totalmente paralizados.

 

En los subtes sólo funcionan las líneas D, E y H -ya que los trabajadores de la A, B y la C adhirieron al paro-. Según un comunicado de la empresa Metrovías, de las 7 de la mañana, "las líneas D, E y H están presentando servicio con normalidad, mientras que la líneas A y la C no brinda servicio por falta de personal. La Línea B se encuentra interrumpida por representantes gremiales que adhieren al paro general. El Premetro no se encuentra brindando servicio por el momento".

 

El servicio de recolección de residuos no se realizó anoche en la zona metropolitana y las estaciones de servicio permanecían esta mañana cerradas, en adhesión a la jornada de paro del sindicalismo opositor.

 

Por otra parte, en los hospitales públicos se mantenían las guardias mínimas para atender las emergencias, en tanto que no se registrará durante toda la jornada actividad judicial en los tribunales.

 

En los bancos, asimismo, no habrá atención al público, clearing y recarga de cajeros automáticos.

 

Hugo Moyano, Luis Barrionuevo y Pablo Micheli, los tres líderes de las centrales sindicales que convocan al paro, están convencidos del éxito de la protesta. Y ayer, en la previa de la huelga, apostaron a que muchos trabajadores pararán igual, pese a que sus gremios hayan decidido no sumarse.

 

Además de los ferroviarios, se sumaron al paro los gremios aeronáuticos, con lo que no habrá vuelos de cabotaje. Y por los camioneros de Moyano no se realizan la recolección de residuos, recarga de cajeros automáticos ni clearing bancario. También adhirieron a la huelga otros gremios importantes, como los marítimos y portuarios, estaciones de servicios, gastronómicos, peones rurales, los docentes bonaerense de la FEB y UDOCBA, judiciales nacionales, panaderos y recibidores de granos.

 

Esta vez, se suman a la protesta dos gremios que no pararon en la huelga anterior: la Asociación Bancaria –no habrá atención al público en los bancos- y Alimentación.

 

Al igual que en los anteriores, el paro es para forzar al Gobierno a dar respuesta a una variada agenda de reclamos: modificación del impuesto a las Ganancias sobre los sueldos, universalización de las asignaciones familiares, la multimillonaria deuda del Estado con las obras sociales sindicales, aumento de emergencia para los jubilados y políticas concretas contra la inflación y la inseguridad.

 

Es tan amplio el menú de planteos que los propios sindicalistas descreen de que la Casa Rosada les responda. Ante esa perspectiva, las centrales sindicales ya tienen decido profundizar su plan de lucha. Barrionuevo le propuso ayer a Moyano que la próxima medida sea una “multitudinaria marcha” para exigir la reapertura de todaslas paritarias.

 

A diferencia del 10 de abril, esta vez los colectiveros no participan de la medida de fuerza. Es un duro, e inesperado revés para los líderes del sindicalismo opositor. Para presionar a la UTA, la Casa Rosada apeló a lo económico: facilitó más subsidios a las empresas de transporte para que financien un mejor aumento salarial para los choferes. Y les prometió la cesión de un predio en la Ciudad para levantar un centro de capacitación.

 

Igual es posible que circulen muy pocos colectivos en las calles, o que directamente no los haya. Un anticipo de lo que podría ocurrir se vio ayer: agrupaciones de izquierda y la CTA anti K realizaron piquetes en diferentes accesos a la Capital Federal, que impidieron su normal circulación.