La deuda externa En Brasilia y ante los presidentes insistió que no mejorará la oferta a los holdouts y volvió a criticar al juez Griesa. Aunque esperaba más, la postura de la Argentina recibió apoyo verbal pero no formal.

 

 

Habló en Brasilia pero envió un mensaje a Nueva York. En su paso por esta capital de menos de 20 horas, Cristina Kirchner volvió a tensar la negociación con los holdouts y aseguró que la única solución que les ofrecerá Argentina será ingresar al canje en las mismas condiciones que el 92,4% de los bonistas que lo hicieron en 2005 y 2010. Aunque reiteró que la Argentina no caerá en default.

 

Ya desde temprano, cuando salió del Hotel Meliá donde se alojó, quedó claro cuál sería el tono de su paso por la primera cumbre de los BRICS y la Unasur. “Se debe terminar con esta suerte de pillaje internacional en materia financiera ”, dijo al saludar a un pequeño grupo de jóvenes militantes del PT.

 

Luego, en el plenario de los mandatarios en el Palacio de Itamaraty, la Presidenta utilizó la mayor parte de los 26 minutos de su discurso para referirse a la puja con los fondos buitre a quienes acusó de estar llevando a cabo un “ fortísimo ataque especulativo” contra el país.

 

Cristina fue la segunda oradora, detrás de la anfitriona, Dilma Rousseff. La Presidenta afirmó que los holdouts “han embargado lo que no les pertenece”, en referencia al depósito de US$ 900 millones cuyo pago fue frenado por orden del juez Thomas Griesa. Enseguida consideró que Griesa está haciendo “interpretaciones absolutamente insólitas e inéditas de cláusulas como el pari passu” que obligan a pagar lo mismo “a los que nunca negociaron, a los que nunca le prestaron a La Argentina”. Según argumentó, los fondos buitre “nunca invirtieron” en el país, sino que compraron en 2008 bonos defaulteados por los que ahora tendrían “una ganancia de 1.680%”.

 

Citó las solicitadas “infamantes y diamantes” de los últimos días del grupo de lobby American Task Force Argentina (ATFA) con “ofensas” a Rusia y China y con la “amenaza” de que Chevron retirará sus inversiones en Vaca Muerta. “¿Estamos ante un problema jurídico o ante la pretensión de hacer caer la reestructuración de la deuda, una maniobra para forzarnos a volver al sobreendeudamiento permanente?”, se preguntó.

 

“No es que estamos diciendo que no les vamos a pagar nada. Vamos a pagar en condiciones justas, equitativas y legales”, continuó, mientras seguían sus palabras Héctor Timerman, Axel Kicillof, Débora Giorgi, Carlos Zannini y el embajador en Brasil, Luis Krekcler. Entonces explicitó: “Le ofrecemos a estos holdouts entrar al canje. Ganarían en dólares una tasa en seis años de un 300%”, calculó.

 

“La Argentina no va a entrar en default porque va a seguir pagando como le viene haciendo ”, reiteró hacia el final, “y deberán hacerse responsables instituciones bancarias y los que deban hacerlo frente a esos tenedores de bonos si no los dejan percibir el dinero”, pateó la pelota a los bancos y al juez Griesa, que llamó a una audiencia el próximo martes (ver en esta página).

 

No hubo documento final ni declaración formal de respaldo a la Argentina, como hubiese deseado la Casa Rosada. Apenas referencias “tangenciales” como las definió ante Clarín una fuente de la delegación. Pero Dilma se comprometió a llevar el tema a la reunión del G-20 de noviembre en Australia. Y el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, calificó de “insólito” e “irracional” el problema y aseguró que “todos los países le manifestaron su apoyo”.

 

“Argentina se vio muy gratificada por el amplio apoyo respecto de la situación con los fondos buitre”, alcanzó a decir Cristina en su breve contacto con la prensa luego de un almuerzo con los mandatarios y antes de partir apurada de regreso a Buenos Aires.