En las últimas horas, seis mujeres acusaron al magnate ante la prensa. El magnate negó los cargos y dijo que los medios buscan perjudicarlo en la elección. 

 

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Se sospechaba, se comentaba, incluso los medios habían escrito sobre el tema, pero nunca había tenido tanto impacto como hasta ahora: a menos de un mes de las elecciones en EE.UU., una avalancha de mujeres salió a denunciar al republicano Donald Trump por haberlas manoseado, una conducta que encaja en la figura de abuso sexual y que amenaza con enterrar la carrera política del aspirante a la Casa Blanca. El magnate habla de una “conspiración” mediática, niega todo y amenaza con juicios a la prensa. Pero su campaña está en serios problemas.

Varias mujeres acusaron este jueves a Trump ante la prensa de haberse propasado en distintos episodios. Esto surge luego de que The Washington Post revelara el viernes pasado un video de hace 11 años en el que empresario se jactaba de que podía “hacer lo que quiere” con cualquier dama, incluso “agarrarlas de la c....” porque él era una “estrella”. Se armó tal escándalo que Trump tuvo que salir a pedir disculpas y dijo que era una clásica “conversación de vestuario”. Luego, en el segundo debate con Hillary Clinton el domingo, Trump reiteró que había sido una típica conversación de hombres y que habían sido “solo palabras”.

Por eso las denuncias de estas mujeres cobran ahora gran dimensión en la campaña: la hipotética “charla de vestuario” sería más bien una realidad. El candidato no sería un abusador sino también un mentiroso. En EE.UU., cualquier contacto con intención sexual no consentido es considerado un abuso; y en algunos estados puede llegar a 2 años de prisión. Las damas no hicieron la denuncia judicial porque estimaron que nadie les creería. Desde que comenzó la campaña, ya habían salido varios reportes sobre el maltrato de Trump a las mujeres, que Clarín consignó en su momento.

La ola de denuncias se agravó esta semana. Jessica Leed, que hoy tiene 74 años, dijo a The New York Times que hace unas 3 décadas, mientras viajaba por negocios en un avión en primera clase, se sentó junto a Trump quien, sin conocerla, comenzó a tocarle un pecho e intentó meter su mano por debajo de su pollera. “Era como un pulpo, sus manos por todos lados”, contó Leed, y agregó que tuvo que irse al sector turista del avión para evitar que continuara con el abuso.