La tradicional peregrinación al santuario de San Cayetano tuvo este año un fuerte e inusual condimento político. Por un lado, la Iglesia volvió a transmitir un duro mensaje sobre el desempleo y la desigualdad social en la Argentina. Por el otro, la movilización masiva que cada año colma las calles de Liniers por primera vez estuvo sumamente politizada, con la presencia de numerosas organizaciones sociales y sindicales y la militancia kirchnerista, que se mezclaron con los fieles y marcharon contra el Gobierno.

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Poli también apuntó contra los que actúan como mensajeros papales, aunque no especificó a quiénes se refería. "Ustedes saben. No se confundan. Una foto o un encuentro con el Papa no te hace vocero, amigo ni misionero si no practicamos los mandamientos de la compasión y la misericordia con el otro, que no es mi enemigo, sino mi hermano, mi semejante y mi prójimo", dijo ante la multitud desde un pequeño escenario montado frente a la parroquia.

Poli también apeló a la conmemoración del Bicentenario de la Independencia para cuestionar la desigualdad social. "El ideal de vivir a la Argentina como una gran familia donde la fraternidad y el bien común incluyan a todos los que peregrinamos por su historia está lejos de haberse alcanzado", sostuvo. Y agregó: "El acta de la Independencia alcanzará su plena vigencia cuando la familia más postergada tenga casa digna, donde no falte salud, educación y un trabajo digno y honrado".

Sus palabras no fueron casuales. Llegan en un contexto de tensión creciente por las cifras del desempleo en los sectores público y privado y a dos días de que venza el acuerdo de empresarios con el gobierno nacional para suspender los despidos, con la ya anunciada negativa de la Casa Rosada a una eventual prórroga. Llegan, también, días después de que Jorge Bergoglio le enviara una carta en la que alertó por los índices de desocupación "significativamente altos" y poco más de dos meses antes de que Mauricio Macri viaje al Vaticano, donde mantendrá una audiencia con Francisco.

Cuando Poli tomó el micrófono, pasadas las 11 de la mañana, Barrios de Pie, la Corriente Clasista Combativa (CCC), la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), el Movimiento Evita, la CTA y dirigentes agrupados en la CGT ya habían abandonado la zona camino de la Plaza de Mayo, donde más tarde reforzaron su reclamo. En Liniers sólo quedaron los fieles, en su mayoría molestos por la politización de la fecha en la que piden y agradecen al patrono del trabajo (ver aparte).

En la plaza hablaron los titulares de Barrios de Pie, Daniel Menéndez; de la CCC, Amancay Ardura, y de la CTEP, Esteban Castro.

Enterado de lo que iba a ser la manifestación, que según los organizadores reunió a 100.000 personas, el Papa pidió que "los reclamos que se hagan sean en paz". Así lo relató el legislador porteño y dirigente social Gustavo Vera, que anteayer se comunicó con Bergoglio.