"Ojalá me perdonen por lo que hice". Con esas palabras, y entre lágrimas, Diego Loscalzo subía al patrullero de la policía cordobesa luego de ser detenido por el séxtuple crimen cometido horas antes, en Hurlingham.

 

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Segundos antes, el hombre, acusado de matar a su pareja, dos cuñados, su suegra, un concuñado y un bebe a punto de nacer, se había escondido en el baño del micro de la empresa General Urquiza. Según publica La Voz, los oficiales se acercaron hasta la puerta y le comunicaron su detención. "Perdiste, flaco. Ya está. Salí, manos arriba". El asesino entendió que su raid había terminado y hasta pidió por su vida. "No me maten, no me maten", gritó desde el interior.

Hasta ese momento, los investigadores creían que Loscalzo seguía armado, pero él mismo confesó que, durante la fuga, había extraviado la pistola 9mm con la que cometió la masacre. "Lo perdí. Se me cayó cuando me caí de la moto, cuando escapé", llegó a decir mientras lo esposaban, a un costado de la ruta, en Río Segundo.

Loscalzo era trasladado esta mañana desde Córdoba hasta Morón, donde deberá declarar ante la Justicia. Según la investigación a cargo de la fiscal de Violencia Familiar y de Género de Morón Paula Hondeville, el homicida utilizó el arma reglamentaria de su mujer, que revistaba en el Comando de Patrullas de San Isidro.