Con casi 8 mil seguidores en Twitter el sacerdote Fabián Báez contó su para estar cerca de la gente también a través de las redes sociales  y ponderó la posibilidad de anunciar “las buenas nuevas” utilizando la tecnología.

 

 

El misionero que hoy se desempeña como cura en el Santuario de San Cayetano de Liniers de Buenos Aires fue entrevistado por Infobae ya que es considerado un revolucionario de las redes sociales al llevar su mensaje evangelizador.

Al hablar de su vocación contó cómo ya en su adolescencia y cursando el secundario nació el deseo de ayudar a los demás. “De chico vivía en Posadas. Recuerdo que hicimos una gran campaña por lo barrios para fomentar la vacunación infantil, y esa experiencia en los barrios humildes para mi fue muy impactante. Esa fue la primera vez en mi vida donde tuve la sensación que quería dedicarme a los demás, quería hacer que la vida de otros fuera mejor. Sentí ese llamado. Ahí empieza a surgir, luego va creciendo en mi corazón la fe, la conciencia de que hay algo que te da bienestar y paz, más allá de lo que se ve. Fueron esas dos cosas, el deseo de ayudar y de hacer la vida mejor. Creer que realmente es el amor de Dios lo que sostiene la vida. Dar la vida para que el otro puede vivir en paz, estar feliz, con la conciencia de que la vida vale la pena”.

Sobre su misión como sacerdote y el uso de las redes sociales, explicó que a su criterio son un lugar, no un público, ni una herramienta. “Es un lugar donde uno va y hay gente, como si fuera un cóctel, una comida o un casamiento. Quizás no da para una charla profunda pero sí para conocer gente. Tienen dos cosas, sobre todo Twitter que es el medio que más me motiva: la horizontalidad, todo pueden estar presentes, y el tiempo real. Para mí este es el desafío, poder estar donde está la gente, y creo que es lo que debe hacer la Iglesia. Hay mucha gente ahí. Hay que estar con un perfil amigable. Si en Twitter hablo para los teólogos de la Iglesia no sirve, hay que participar del debate público, por supuesto desde un perspectiva cristiana”.

Asimismo consideró que gracias al Twitter en los últimos 5 años tuvo la oportunidad de compartir comidas, asados y reuniones. “He bautizado a cuatro personas a partir del encuentro en Twitter. Una vez estaba en una comida y me llega una notificacion que había una persona enferma, eran las once de la noche y fui. Tengo muchas historias y experiencias lindas, donde lo virtual llega a lo personal”.

Respecto a su recordada visita al Papa Francisco y con quien tuvo la oportunidad de recorrer la plaza de San Pedro en el Papa Móvil recordó con mucha alegría la sorpresa que conmovió a todos sus amigos y allegados. “Estaba en Roma, recién llegado, no había avisado que iba. Traté de ir a la catequesis pero no tenía entrada, había llegado hace un rato. Fui a la plaza, me quedé del lado de afuera, el Papa pasa, me ve y me reconoce en medio de la multitud… “¿Qué hacés acá?” me pregunta. “Vine a verte”, respondo. A los cinco minutos vuelve, me empieza a buscar, “Saltá la valla” me grita, y bueno, subí con él, al Papamóvil. El recorrido fueron diez minutos”.