En la edición número 53 de la tradicional muestra de fe a Virgen de Fátima, miles de peregrinos caminaron desde la Catedral hasta el centro de oración de Garupá. “La vida está hecha para vivirla, gastarla y servir a los demás” fue el mensaje del sacerdote Juan Rajimón, quien presidió la misa de las 9.

 

 

El obispo Juan Rubén Martínez mandó sus saludos desde Roma y la bendición para todas las comunidades marianas que participan de las fiestas. Durante todo el día hubo misas.

 

“María modelo de vida consagrada” fue el lema de la peregrinación de este año que partió pasadas las 6.30 del atrio de la Catedral de Posadas. “Es bendición de la Virgen”, decían los fieles que al comenzar su derrotero soportaron algunas gotas de lluvia. Las malas condiciones del tiempo no condicionaron la fe de cientos de personas que se sumaron a la procesión desde los distintos barrios sumándose al rezo comunitario y también con sus imágenes.

 

 

A pedir o agradecer por una gracia recibida, todos dijeron presente. La misa fue concelebrada con los sacerdotes de la congregación Siervos del Espíritu Santo y presidida por el padre Juan Rajimón.

 

El Evangelio hizo referencia al mandamiento de Dios de amarse los unos a los otros como él amó, y lo que se pida en su nombre será concedido.

 

“Tanto nos amó el Señor que nos entregó a su propio hijo para salvar nuestros pecados. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. La vida es para vivirla, gastarla y servir con alegría. Hacemos referencia a María como modelo de vida consagrada porque y eso no significó comodidad sino sacrificio, servicio y entrega”, dijo el sacerdote.

 

Asimismo llamó a los fieles a ser humildes y vivir con alegría.

 

En el predio de Fátima hubo venta de pollos, pastelitos, asado y empanadas y feria a beneficio de las parroquias y capillas de la zona.