La puja por el salario de los docentes de Misiones tendrá otra vez como escenario las escuelas, ante el inminente inicio de un periodo lectivo que amenaza con convertirse en el de mayor conflictividad de los últimos tiempos, a raíz de la caída de los ingresos de los asalariados, en general.En el caso de los maestros y profesores, cuyas perspectivas para el año suelen convertirse en el parámetro para los demás sectores del trabajo, en el ámbito provincial nuevamente las aguas aparecen divididas entre casi una decena de organizaciones que los nuclean.Por un lado, aparece la Unión de Docentes de la Provincia de Misiones (UDPM), que como gremio mayoritario y eterno aliado del gobierno, cerró un incremento de 15,5 por ciento con pocas posibilidades de una revisión futura, con el acompañamiento en soledad del sindicato de la enseñanza pública del sector privado.En esa circunstancia, la Unión de Docentes Argentinos (UDA) y la Asociación del Magisterio dela Enseñanza Técnica (AMET) abandonaron la precaria sociedad que habían conformado con UDPM y SIDEPP, molestos con el bajo porcentaje de incremento salarial propuesto por el Gobierno provincial de cara al ciclo 2018.La imagen que retrató el suceso fue que mientras unos llegaron a la reunión con el acta-acuerdo firmada, bajo el brazo, los otros hicieron lo propio con la declaración de rechazo, en un déjà vu que con el paso de los días fue recuperando a los protagonistas que hasta entonces estaban de vacaciones.En la vereda de enfrente se alinearon rápidamente los gremios no quieren iniciar las clases y que convergen en diferentes denominaciones como el Frente Gremial Docente (FGD) y el Movimiento Pedagógico de Liberación (MPL), además de la Unión de Docentes para la Nueva Argentina (UDNAM), Sindicato de Educadores Misioneros Alfredo Bravo (SEMAB), Docentes-ATE, también de UDA y AMET.De este lado, el reclamo apunta a un 19 por ciento de aumento, por lo menos, y las perspectivas de actualización a través de una cláusula “gatillo” que permita aplicar un mecanismo automático, basado en la movilidad del índice inflacionario. Hoy por hoy, una mala palabra para los objetivos económicos de la Nación, principalmente.El contexto descrito, aunque doméstico, es revelador de la modalidad que avanza desde la administración del presidente Mauricio Macri, donde las expectativas están centradas en la contención de los salarios como uno de los remedios para evitar el aumento de los precios, cerrando de los grifos en las provincias.De ahí que el gesto de la UDPM, con Stella Maris Leverberg a la cabeza, reconocida gremialista ultraoficialista, se haya convertido en blanco de las acusaciones de sus pares de las organizaciones que, aunque en contadas ocasiones coincidieron, esta vez podrían alcanzar su mejor cosecha ante un descontento generalizado.Para no ir tan lejos, se sabe que la Nación está dispuesta a llevar sus planes de ajuste sin hacer ningún tipo de concesiones, por más que los sectores afectados vean cómo se van desgranando en legiones de desocupados o subocupados, casi como un espejo de lo sucedido en los 90.El sector docente de Misiones no es una excepción y el compromiso de la UDPM y SIDEPP de aceptar un exiguo 15,5 por ciento de aumento, pareciera dejarlos cercados frente al grueso de los maestros y profesores que ven amenazados sus ingresos. El ciclo lectivo 2018, otra vez será un termómetro de la situación social.