Se profundizan las asimetrías y son cada vez más los comerciantes que se ven obligados a bajar las persianas. Muchos otros reconvierten sus rubros y se van del microcentro.

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Pasa el tiempo sin una solución concreta, sin ninguna respuesta a la larga lista de pedidos que desde el sector público y privado vienen realizando al gobierno nacional para frenar lo que ya se convirtió en una sangría comercial que afecta sin dar tregua a los empresarios locales, muchos de los cuales se están quedando sin resto para aguantar a que pase lo peor de la crisis económica.

Hay algunas reacciones para llevar un poco de alivio trabajadas en conjunto entre la provincia y el sector privado como el programa Ahora Misiones para la compra con tarjeta de crédito y que permitió en los últimos meses esbozar una tímida sonrisa frente a la fuerte caída en las ventas sobre todo en efectivo y que se derrama del otro lado de la frontera, escenario que se vuelve habitual ante una mirada cargada de impotencia de comerciantes que se niegan sin embargo a resignarse.

Los datos brindados desde la Dirección de Rentas de la municipalidad de Posadas a este medio, precisan que hasta septiembre cerraron 209 locales comerciales sobre todo aquellos concentrados en el microcentro, realidad que se observa al recorrer las calles y en donde antes había un comercio hoy hay un cartel de “se alquila”.