La caída en la cotización del real en Brasil y la constante inflación en Argentina, terminaron de dar vuelta la balanza del comercio de frontera, al punto que ya casi no se ven brasileños haciendo compras en Misiones, pero son cada vez más los argentinos que consumen del otro lado de la frontera. Los únicos productos argentinos que todavía llevan los brasileños son aquellos en los que perciben un diferencial de calidad en relación a la oferta a la que pueden acceder localmente, como vinos, dulces y algunos comestibles; mientras que los argentinos compran de todo en tierras vecinas.

 

 

La última devaluación de la moneda brasileña, que se produjo a fines del año pasado, y el fuerte incremento de precios que se registró en la mayoría de los productos argentinos en los últimos dos meses, resultó una combinación de factores muy negativa para el comercio de frontera de Misiones, cuya competitividad frente a la oferta brasileña se vio seriamente afectada.

 

Como resultado, el comercio en lugares como Bernardo de Irigoyen cayó más de 50 por ciento en relación al movimiento que se registraba hace dos años. Comerciantes consultados explicaron que la devaluación del peso, que beneficio a algunos sectores exportadores de Argentina, no tuvo mayor incidencia en sectores como el turismo y el comercio de frontera, ya que desde antes de la devaluación, estas actividades se movían al tipo de cambio paralelo, que marcaba valores similares a los vigentes en la actualidad para el mercado oficial de monedas. “Aunque el real oficial estuviera bajo, el brasilero sabía que acá su plata valía más de lo que decía la pizarra, incluso más de lo que vale el real ahora, después de la devaluación del peso”, señalaron desde la Cámara de Comercio de Puerto Iguazú

 

Comerciantes de Bernardo de Irigoyen estiman que las compras de brasileños en esa localidad cayeron entre 80 y 90 por ciento. En ese sentido Jorge Feldman, integrante de la cámara de comercio de la localidad más oriental del país, explicó que sólo se venden aquellos productos que los compradores brasileños aprecian por su calidad, más que por su precio, como vinos, golosinas y algunos productos de perfumería, mientras que el grueso del consumo, tanto de brasileros como de Argentinos va a parar a los locales de Brasil.

 

“Alimentos, ropa, zapatos, artículos de limpieza, todo se trae de Brasil, es un momento difícil para los comerciantes locales”, afirmó.