Durante el último fin de semana, en la capital de la provincia, nuevamente varios conductores decidieron escapar de los controles de alcoholemia que se disponen en distintos puntos del centro y las avenidas de acceso y egreso, situación que al menos en una ocasión, terminó en una persecución por parte de los inspectores municipales y de la Policía de la provincia.

En los controles se verifica que los conductores no tengan los valores de alcohol en sangre que obliga a las autoridades a retirarlos de la vía pública (a partir de 0,5 gramos por litro). Pero posiblemente desde el próximo fin de semana, o el siguiente, ya esté en vigencia la nueva ordenanza aprobada durante la última sesión del Concejo Deliberante, que establece la denominada Tolerancia Cero, por lo que los conductores no deberán arrojar valor alguno en los alcoholímetros.

 

En las noches previas al último fin de semana, se repitieron las escenas de las que los inspectores municipales están acostumbrados en los últimos años. Incluso, varios de ellos se lamentaron que son pocas las veces que la Policía se decide a seguir a los conductores, quienes al poder evadir los controles se escapan, en muchas ocasiones, llevándose cosas por delante y hasta atropellando a los efectivos que hacen su trabajo.

 

“Sucede todo el tiempo; por ejemplo, el pasado fin de semana salió una señora de unos 40 años de ese local (uno de los que funciona por la avenida Corrientes entre Centenario y continuación La Rioja) y nos pasó casi por encima… la Policía no hizo nada, es así, la gente toma y no creo que deje de tomar”, explicó a El Territorio uno de los agentes del Departamento de Control de Tránsito de la Municipalidad de Posadas, apostado, precisamente, a metros de una zona caliente en donde hay cuatro locales nocturnos.

 

Sobre la casi segura aplicación de una normativa que no dará margen de alcohol en sangre a los conductores, la mayoría de los inspectores en ese control móvil dijeron sin dudar que “primero tienen que darnos más herramientas y sobre todo mejorar nuestras condiciones de trabajo y que la Policía efectivamente nos ayude, colabore con nosotros en momentos como cuando se escapan”.

 

Además, uno de ellos se refirió a la escasa comisión que les genera estar en los controles nocturnos especiales y aseguró que “mientras yo, solo en mi caso, hago dos o tres casos de alcoholemia positiva en una noche y las multas superan los 11 mil pesos, a nosotros nos dan 350 pesos”.

 

En cuanto a la relación con la Policía, dieron como ejemplo que esa noche (la madrugada del último sábado) “tuvimos que levantar ese control porque la Policía no podía ir”.