Hace poco más de diez días un brote de fiebre amarilla detectado en Minas Gerais puso en alerta al país vecino y al resto de la región. La epidemia comenzó a expandirse con celeridad hasta llegar a San Pablo, la ciudad con más habitantes. De acuerdo a las autoridades sanitarias locales el número de muertos confirmados por la enfermedad asciende hasta los 47 casos, aunque se estima que la cifra puede resultar mucho mayor.

 

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A los estados anteriormente mencionados se suman víctimas registradas en la localidades de Bahía y Esprito Santo. En total, se descubrieron más de 70 casos en todo el territorio brasileño. Las estadísticas dan forma al peor brote en décadas. Los valores son alarmantes teniendo en cuenta que en todo el año anterior solo hubo siete casos de fiebre amarilla, que causaron cinco muertes.

Tomando los recaudos de la situación, el Ministerio de Salud de la Nación lanzó un comunicado con las principales recomendaciones para quienes viajarán hacia el territorio lindero. Brasil, destino elegido por muchos argentinos, acogerá a cientos de turistas, como en cada temporada vacacional. Finalizado el primer mes del año, llega el turno de los veraneantes de febrero.

La cartera sanitaria aconseja a las personas que viajan exclusivamente a los centros turísticos costeros de Brasil no vacunarse contra la fiebre amarilla, ya que a la fecha, esas áreas no representan riesgo para adquirir esta enfermedad. En cuanto a los que eligen otros destinos, les solicita una consulta médica previa para evaluar la necesidad de recibir la vacuna -segura y efectiva- contra esta enfermedad.

Siguiendo detalladamente la viralización del brote, la estadía en algunos de los centros turísticos costeros de los estados no representan riesgo para adquirir la fiebre amarilla. Hasta el momento quienes visiten Ceará, Sergipe, Rio Grande do Norte, Paraíba, Pernambuco, Alagoas, Bahía, Espíritu Santo, Rio de Janeiro, São Paulo, Paraná, Santa Catarina y Rio Grande do Sul pueden obviar la vacuna.

En tanto, quienes se dirijan hacia alguno de los cuatro estados que presentaron casos de afectados, deben realizar una consulta médica para evaluar el riesgo de adquirir la infección y la eventual indicación de vacunación, recordando que existen algunas contraindicaciones a tener en cuenta.

La vacuna se aplica en distintos centros sanitarios. Se debe inyectar 10 días antes del viaje, aunque lo ideal es que se realice una visita médica al menos cuatro semanas previo a la partida, para recibir las recomendaciones en función de los antecedentes personales y las características del recorrido.

La fiebre amarilla se transmite a través de la picadura de mosquitos hematófagos infectados previamente por el virus. Tiene dos ciclos de transmisión, uno selvático y otro urbano. En el primero la transmisión se mantiene entre primates y se produce a través de mosquitos típicos de la selva (Haemagogus y Sabethes), mientras que en el ciclo urbano la transmisión a los humanos es a través del mosquito Aedes aegypti.

Los síntomas iniciales pueden ser similares a los de una gripe e incluir fiebre, dolor de cabeza, vómito y dolores musculares. A medida que la enfermedad progresa, sangran las encías y la orina también contiene sangre. El paciente puede también sufrir ictericia (coloración amarilla de la piel). Aunque no tiene tratamiento específico, la enfermedad puede prevenirse usando repelentes, ropa de mangas largas y de colores claros y uniformes, teniendo mosquiteros y/o aire acondicionado en el lugar de hospedaje, además la vacuna.