Productores citrícolas de Entre Ríos tiraron a la basura unas 100 toneladas de naranjas por "los bajos precios del mercado" interno, el "cierre de las exportaciones" y la actividad casi nula de las jugueras industriales.

 

 

Los productores llevaron al menos 3.300 cajones repletos de naranjas a una planta de tratamiento de desechos ubicada en la localidad de Villa del Rosario, en el departamento Federación, en el extremo noreste de la provincia.

 

El escenario es complejo: los productores cobran entre 0,70 y 1 peso el kilo de naranja al salir de la chacra, mientras que los consumidores la pagan entre seis y diez pesos en las góndolas de los supermercados y verdulerías en las grandes ciudades.

 

Según relataron los productores a la prensa local, las naranjas tiradas a la basura eran de la variedad Valencia Late, que es la más tardía del mercado, dado que entra en producción en abril y pueden permanecer en el árbol hasta fines del verano.

 

Al argumentar la decisión de desechar las frutas, los productores señalaron "los bajos precios del mercado" y "la no apertura de las jugueras (que industrializan las naranjas) y de la exportación".

 

El área de Producción del Municipio de Villa del Rosario dispuso un sector especial en la planta de tratamiento de residuos para que los productores arrojen el citrus ya picado por las moscas o de tamaño pequeño para su comercialización.

 

Las autoridades municipales indicaron que el descarte de las frutas comenzó el 5 de febrero pasado y continuó durante todo el mes hasta los últimos días, aunque la noticia llegó a los medios provinciales recién en las últimas horas.

 

Román Zandoná, funcionario del área de Producción de la municipalidad, dijo que cuando dispuso el espacio "era poca la cantidad que se tiraba" ya que las fábricas de jugos industriales estaban trabajando.

 

"Pero ahora, la situación está complicada, ya que no se destraba la exportación, la fábrica de jugos está cerrada y, al haber tanta competencia en el mercado interno, los precios son bajos. A esto se debe sumar el daño por la mosca", explicó Zandoná.

 

El funcionario municipal reconoció que "un gran porcentaje de la fruta estaba en condiciones óptimas para ser enviada al mercado interno y el resto a fábrica para su posterior transformación en jugo".

 

El municipio cedió el predio para arrojar las naranjas y puso en marcha un operativo de descomposición acelerada de los cítricos con la utilización de cal viva, aunque la estrategia se vio desbordada por la cantidad de fruta desechada.

 

Según publicó el sitio Chajarí al Día, el presidente de la Federación del Citrus de Entre Ríos (Fecier), Dante Grigolatto, advirtió ya a inicios de 2015 que "por los precios en el mercado, casi no conviene trabajar, porque los costos superaron lo que se paga por la fruta".

 

Grigolatto explicó que la crisis en el sector responde a que no se logró un mercado extranjero para colocar el producto, lo que provocó una sobreoferta de naranjas en el mercado interno, lo que deprimió notablemente los precios.