Estados Unidos decidió suspender el ingreso de limón argentino. Detrás de esa postergada habilitación se gestionaba el acceso del citrus dulce. "Nuestra ventaja es que producimos en contraestación", se esperanzó el titular de la Fecier

 

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Una de las primeras medidas del flamante gobierno yanqui del polémico Donald Trump fue suspender por 60 días el ingreso del limón argentino. La medida de reapertura de ese mercado para la producción nacional había sido dispuesta hace poco más de un mes, para empezar a regir en unos días más. La decisión, por ahora, no cierra las expectativas de los productores tucumanos –y del propio gobierno argentino– acerca de que sea solo una postergación, y no un cierre de importaciones. El discurso proteccionista del multimillonario presidente admite que esas expectativas deban ser muy cautelosas.

Consultado por UNO, el titular de la Federación del Citrus de Entre Ríos (Fecier) Fernando Borgo, sostuvo que uno de los pedidos del sector, en los últimos años, era justamente tratar de ingresar al interesante mercado estadounidense. "Lo que pasa –explicó– es que siempre el limón ha sido la vedette del citrus en Argentina –el país es el mayor productor y exportador del mundo–. Se hizo hincapié en el ingreso del limón, y detrás íbamos nosotros. El año pasado, cuando viajamos con el gobernador Bordet a Estados Unidos, una de las cuestiones que le planteábamos al mandatario era tratar de marcar nuestras particularidades", remarcó el dirigente, y citó: "Insistíamos en realizar gestiones propias, como citrus dulce y en paralelo al limón, y no siempre ingresar después".

Cuando se habla de citrus dulce, se hace referencia a las distintas variedades de naranjas, que representan en la provincia el 50% de la producción total, y a la mandarina, que es el 45%. El 5% restante, corresponde al limón (casi 3%) y al pomelo. Lo producido de limón en la provincia se destina al mercado interno.

La citricultura es una de las actividades económicas principales de Entre Ríos, con alrededor de 37.000 hectáreas y la ocupación de 20.000 puestos de trabajo directos e indirectos. Según el último censo, hubo una pérdida de superficie en los últimos años, de unas 6.000 hectáreas, y también de productores: hay 1.800, la mayoría con pequeñas tierras subdivididas por sus propietarios a sus hijos que continúan en la actividad, con un promedio de 15 a 20 hectáreas cada uno.

"Esta medida de Trump –opinó Borgo– prende una luz de alarma en la citricultura en general. De todos modos, si lo vemos desde el punto de vista del proteccionismo que plantea Trump para que no ingrese todavía el limón, nosotros todavía tenemos la ventaja producimos en contraestación con Estados Unidos. Es decir, cuando nosotros tendríamos mercadería para exportarles, ellos no tienen producción. Entonces no estaríamos afectando a los productores norteamericanos de naranja o de mandarina.

Y añadió: "Es más. Cuando viajamos con el gobernador en junio del año pasado, las fábricas de ellos estaban cerradas y también los empaques porque no había producción en ese momento, porque hay un período del año en que ellos indefectiblemente tienen que importar citrus de otro lado. Entonces nosotros queríamos marcar ahí la diferencia entre el citrus dulce y el limón", marcó.

Precisamente, el limón es una especie que se produce todo el año, y entonces el ingreso puede generar algún tipo de competencia con los productores norteamericanos. "Y en un discurso proteccionista como el que venía trayendo Trump últimamente puede afectar, indudablemente", sintetizó Borgo.