El conflicto que sostienen gremialistas del sector aceitero, luego del fracaso de las negociaciones paritarias con las cámaras empresariales y en el que también tiene directa injerencia el gobierno nacional, es la punta del iceberg de un problema que en un principio hizo eclosión en Rosario y que luego se extendió rápidamente al resto del país: en la Cuna de la Bandera se encuentran las principales industrias del rubro, paralizadas por la medida de fuerza que ya lleva 24 días.

 

Ahora no solamente está afectada la cadena comercial doméstica, sino que los trabajadores  endurecieron la huelga con bloqueos  en las terminales portuarias y plantas oleaginosas del Gran Rosario. A raíz de esta puja con resolución incierta, en Paraná y alrededores ya se comenzó a percibir la falta de stock de algunas marcas y variedades en los principales hipermercados de  bandera extranjera. Por ejemplo, en el supermercado de calle Pirán al final, desde hace una semana tomaron la decisión de restringir la venta de aceite ante los problemas de abastecimiento. 

 

En la góndola destinada a la venta de este producto de primera necesidad se pueden observar carteles con la siguiente leyenda: “Debido a los problemas de abastecimiento de todos los proveedores aceiteros, debemos restringir la compra de una botella por grupo familiar. Nuestras sinceras disculpas por no poder ofrecerles una góndola bien abastecida. Muchas gracias”. Los ocasionales clientes  no ocultaban su indignación por la sorpresiva medida, afectados en forma colateral por una puja salarial que reviste una dinámica particular. “Es una vergüenza que esto pase en un país tan rico”, lanzó la queja un hombre que peinaba canas, mientras cargaba una botella de aceite en el changuito. Para conocer la dimensión del problema se consultó a una empleada que cumplía funciones en ese  sector del hipermercado. “Si no tuviéramos esta restricción, ya no habría más stock de aceite. La medida se comenzó a implementar la semana pasada. Estimamos que puede a llegar a faltar aceite”, reconoció.