Melisa Albornoz denunció a su expareja, a quien la Justicia le cedió las visitas a la beba, pero persiste en amenazas y hostigamientos  Compartir  Compartir Acompañada. La joven es ayudada por Mónica Olivera, de Mujeres Luchadoras.

 

 

Día a día las mujeres toman cada vez más conciencia de las consecuencias que puede tener la violencia de género, no solo sobre ellas mismas sino sobre su entorno familiar, principalmente sus hijos. Esto se refleja en una creciente cantidad de denuncias en la Justicia contra los agresores, pero no siempre las medidas de las autoridades garantizan que nadie resulte lastimado. Melisa Albornoz, de 26 años, sufrió la violencia por parte de su expareja, con quien tiene una hija de 1 año y medio. 

 

Denuncias mediante, al joven (de quien se preserva su nombre para resguardar la identidad de la niña) le impusieron restricciones de acercamiento. Sin embargo, luego de finalizada la relación incumplió con esas medidas y persiste en actitudes violentas. En el medio quedó la beba, a quien su padre visita y se lleva consigo fin de semana por medio, según lo resuelto por la Justicia. “¿Quién me garantiza la seguridad de mi hija”, se preguntó la joven, quien decidió hacer pública la situación en UNO. Según afirma la madre, la niña está en riesgo, porque el padre continúa con amenazas y hostigamientos hacia ella, y teme que utilice a la hija para causarle daño. 

 

El episodio ocurrido hace poco en Concordia (un femicidio vinculado) en el que un hombre mató al hijo e intentó matar al otro para vengarse de su ex, acrecentó los temores lógicos en muchas mujeres. “Yo lo he hecho constar en el expediente judicial, tengo denuncias por violencia de género, el papá de la nena tiene pericias psicológicas del equipo de Tribunales, que dicen que él no ha resuelto la cuestión sentimental conmigo, que a raíz de eso  utiliza a la nena como herramienta de acercamiento a mí y que responde a mandatos socioculturales”, contó Albornoz. 

 

En marzo se hizo la audiencia para resolver cuestiones como régimen de visitas y cuota alimentaria con los abogados de las partes (Agostina Favotti por la madre y Federico Amore por el padre). En esta instancia, según relató Melisa: “Mi abogada le dice al juez Tulio Rodríguez Signes que hay una denuncia por violencia de género. El juez dice ‘Ah bueno, bueno, bueno ¿ahora resulta que el señor es violento?’. Y mi abogada dice que sí. ‘No, no, no, eso está en el accionar de la mujer, es otro tema’, dijo el juez, y se levantó la audiencia”. 

 

Recientemente salió la sentencia favorable a lo solicitado por el padre. “Yo planteaba que por ahora, hasta que se solucionen las cosa, se la llevara dos días a la casa pero que no a dormir, porque ni siquiera tiene comodidades y por todos los problemas que hay ahí. A mí nadie me garantiza la seguridad de mi hija”, aseguró Albornoz, y agregó: “Con todas las denuncias que él tiene, yo qué sé si no me lleva la nena y la utiliza para hacerme daño a mí”. En este contexto, el sábado la joven vivió el último de los episodios violentos por parte de su expareja, según contó: “Me agarró en el boliche, me llevó hasta la esquina, me insultó y dijo de todo de arriba a abajo. Desde las 4 hasta las 7 de la mañana que llegué a mi casa se instaló en la puerta y me empezó a mandar mensajes intimidatorios, que te voy a matar, que sos una puta de mierda, cosas así, tengo todo guardado porque presento todo”. El día que la violencia fue de carácter físico fue el 22 de noviembre de 2014, cuando Melisa lo denunció: “Fue por golpes en mi casa, se metió, hubo una discusión, no le gustó una cosa que le dije y me golpeó. Yo fui y lo denuncié. Así y todo estamos como estamos, la Justicia sale a favor suyo”, aseguró la joven. 

 

Melisa está acompañada por Mónica Olivera, de la organización Mujeres Luchadoras Positivas, quien acompaña y ayuda a aquellas que sufren distintos tipos de violencia. La mujer dijo al respecto: “Ella ya tiene la restricción del padre de la hija, pero se la tienen que extender debido a que ha violado esa restricción, es una desobediencia judicial grave, porque no es la primera vez que tiene esa actitud”. “Yo a esto lo hago público porque si a mi hija le llega a pasar algo, acá hay culpable. No hace un mes sucedió el caso del papá al que un juez le dio los dos hijos y en venganza de la madre chocó y mató a uno de los nenes. A mí nadie me garantiza nada”, lamentó Albornoz. 

 

El miedo que tiene la madre de vivir una situación similar se reforzó con actitudes y expresiones del muchacho: “Él me ha mandado mensajes hasta para decirme: ‘Porque vos no querés que estemos juntos, tu hija las va a pagar, porque ella va a sufrir las cosas’. Eso está en el expediente. La verdad que no lo entiendo”, dijo Melisa.