La marcha del #18F local salió del puerto, pasó por Casa de Gobierno, por la Municipalidad y retornó al lugar de partida donde hubo un sencillo acto. Carteles, banderas, pero sobre todo silencio sólo interrumpido por aplausos y la entonación del Himno, caracterizó la manifestación correntina. Muchos jóvenes nutrieron la convocatoria. También decenas de magistrados y funcionarios judiciales y dirigentes políticos de todo el arco opositor. 

 

 

Una columna de al menos 7 cuadras de longitud, cargada de personas en silencio, con carteles, banderas y antorchas encendidas, partió alrededor de las 20 desde el mástil ubicado en el puerto, en la esquina de Costanera y La Rioja, para pasar primero por Casa de Gobierno y luego por la Municipalidad de la ciudad, para retomar por calle Mendoza hasta la zona portuaria. Fueron alrededor de 3 mil personas, según cálculos policiales, las que se manifestaron ayer en Corrientes, replicando lo sucedido en todo el país y algunas ciudades del exterior.

 

El #18F correntino también se sintió fuerte, ya que el silencio convocante se rompió con palmas y con la entonación del Himno Nacional que a capela cantó la muchedumbre para hacerse sentir pidiendo justicia, para homenajear al extinto fiscal especial del caso Amia, Alberto Nisman, y para acompañar a su familia en este difícil momento.

Marcharon por el esclarecimiento de esta muerte dudosa, y para pedir que el Gobierno de la Nación abandone su estado de confrontación.

 

Claro que la gente común, mayoritariamente de clase media que nutrió como pocas veces la avenida costera de la ciudad, se cuidó de mencionar cuestiones relacionadas con la política, pero no lo disimularon los dirigentes sindicales, referentes partidarios y hasta funcionarios, todos opositores, que buscaron las cámaras, los encuentros y saludos para marcar presencia, pensando tal vez en alguna cosecha futura, en épocas electorales. El tiempo dirá.

 

No obstante, el momento culminante de la marcha -luego de pasar por la cuadra del poder local, con carteles en los que se leían varias consignas, pero sobre todo aquella que de “Yo soy Nisman” o “Nisman vencerá”-, se registró en el punto de encuentro donde algunas personas tomaron un alta voz para hacer saber sus opiniones y la razón que los motivó a la movibilización.

Todo terminó con un minuto de silencio que los miles de concurrentes transcurrieron con el dedo índice apuntando al cielo, que se quebró después con un aplauso y el Himno Nacional. Un “Viva la Patria” y un “Nisman, presente”, coronó la actividad convocada por fiscales federales, que recogió con el correr de los días adhesiones de todo tipo: personales, partidarias y de organizaciones civiles y religiosas.

 

El perfil de la marcha correntina, asimismo, podría describirse así: mucha gente autoconvocada, vecinos indignados por la situación actual, de entre los cuales se destacaron cientos y cientos de jóvenes; varias decenas de magistrados, funcionarios y empleados de la justicia correntina; referentes políticos de todos los sectores opositores al kirchnerismo, legisladores y ex legisladores, funcionarios y ex mandatarios provinciales, algunos de los cuales salió a reclamar justicia aún teniendo cuentas pendientes con ella.

 

La Casa de Gobierno mantuvo sus puertas cerradas al paso de los manifestantes, pero ninguno de sus despachos dejó guardia. Varios ministros del Gobierno de la Provincia, secretarios y subsecretarios, además de empleados de distinto rango salieron a sumarse con su presencia. 

 

La Municipalidad, en cambio, estuvo abierta, y con el asesor letrado, Justo Pío Sierra, balconeando el paso de los transeúntes que frente al palacio aplaudieron más fuerte, corearon el pedido de justicia y hasta se animaron a una renovada versión del Himno.

No hubo más que eso. No hizo falta tampoco. La masividad de la concentración fue en sí misma un mensaje de una sociedad en estado de reclamo. Tal vez hasta en situación de cambio. De esto sabe y mucho la clase política que en masa salió a cosechar abrazos en la noche correntina, pensando tal vez que alguno pueda convertirse en voto.

 

Estuvieron grupos enteros de militantes radicales, peronistas arrepentidos, populares, liberales, autonomistas, nuevistas, referentes de ELI, del PRO, del Frente Renovador e incluso dirigentes sindicales en busca de nuevos rumbos. Marcharon por Nisman, pero también bajo el paraguas de un sentimiento común que se distingue con nitidez en contraposición con el gobierno nacional pretendidamente en retirada.