El senador nacional tiene una deuda que saldar con la actual intendenta de Perugorría: necesita colocarla en una lista legislativa para que logre un fuero que le garantice no rendir cuentas ante la Justicia.

 

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En el peronismo correntino las aguas no están calmas. Para nada. Mientras que algunos buscan desesperadamente el consenso para evitar una interna que deje heridos irrecuperables en el camino, otros, buscando su propio espacio o esquivar la imposición de impresentables en las listas, amenazan con lanzarse a una campaña interna salvaje que puede terminar por atomizar las líneas del kirchnerismo en Corrientes.

Las cosas están claras, y aunque hacia afuera los gestos son de diálogo, hacia adentro la lucha se vuelve cada día mas salvaje. Es que la mayoría del peronismo correntino tiene facturas sin cobrarle aún al exintendente y actual senador nacional Carlos Mauricio Espínola, que insiste en su candidatura a gobernador sin darse cuenta de que no cuenta más con el padrinazgo de un matrimonio presidencial que lo imponga.

Tan confundido está, que no sólo no se ha percatado aún de que no puede imponer su candidatura como a él se le plazca sino que tampoco está en condición de imponer candidatos.

Y esto es lo que le sucede con la actual intendenta de Perugorría, Angelina Lesieux, con quien el  medallista olímpico tiene una deuda que saldar y a la que pretende ungir, aunque más no sea, con un fuero que le garantice no rendir cuentas ante la Justicia y libertad por lo menos por los próximos cuatro años. La idea es abonada y sostenida por el principal, por estas horas, titiritero del sector que exhibe como mascarón de proa a Camau.

Es que Camau Espínola fue quien consiguió los fondos para obras de viviendas que se cobraron pero nunca se hicieron en Perugorría después de negociar con el exsecretario de Obras Públicas de la Nación José López, hoy encarcelado. Fue nada más y nada menos que la misma Lesieux quien terminó confesando que con esos fondos, por cuya rendición ilegal hoy bordea la cárcel, se le pagó la campaña política de Camau.

Si bien Lesieux también habría sacado sus ventajas de esta situación, sin duda alguna que hoy tiene la autoridad necesaria para reclamarle a Camau un salvataje vía fueros, porque es consciente de que sin la protección de un cargo político su libertad corre serio riesgo amén de la contundencia de la documentación y de los hechos: la plata llegó, se cobró, se rindió con documentación falsificada y las obras no se hicieron.

No son pocos los que puertas adentro del PJ, y aun dialogando con una sonrisa, le dicen a Camau y a quien le maneja los hilos detrás suyo, que no quieren en las listas gente involucrada en escándalos tan contundentes de corrupción. Son pocos los dispuestos a salir de campaña con alguien que está más que complicada ante la Justicia.

Pero Camau, sostenido en la máxima de que la “vaca que engorda no es la que lame sino la que da bocados”, insiste en su voracidad política e insiste logrando  profundizar la grieta ya existentes en las filas dirigenciales partidarias.

Si a esto le sumamos la partida de intendentes del PJ de las filas partidarias para armar su propia fuerza política que se sume a Encuentro por Corrientes –ya lo hicieron seis y en las próximas horas se sumarán dos más y un legislador provincial–, la situación de Camau y su entorno no es para nada tranquilizadora.

Es que el senador nacional deberá elegir entre saldar sus deudas con Lesieux, casi idénticas a las que tiene con otros intendentes y exintendentes que están siendo investigados por la Justicia Federal por las mismas razones que la de Perugorría, o ver cómo los jefes territoriales del PJ se le siguen alejando del peronismo, ya no solo de localidades pequeñas sin también de ciudades importantes, sobre todo de la costa del Uruguay, como sucede por estas horas.