En horas de la siesta de ayer, la sucursal del barrio Cambá Cuá, ubicada por calle Bolivar al 350, fue asaltada a mano armada por dos delincuentes. El propietario de la cadena de supermercados relató que uno de los ladrones redujo al personal de seguridad privada, mientras que la encargada fue obligada a cargar el dinero en una mochila. Una vez obtenido el botín, huyeron rápidamente sin dejar rastro. La hipótesis que pisa más fuerte es que habrían tenido el dato preciso para perpetrar el robo y que este sería un "trabajo de inteligencia".

 

          

La sucursal de la cadena de supermercados Supermax ubicada por calle Bolívar al 350 fue asaltada a mano armada por dos delincuentes, ayer alrededor de las 14:43. “Ingresaron al local dos muchachos, uno con un casco puesto y otro a cara descubierta, y rápidamente sacaron un arma de fuego, redujeron al personal de seguridad privada que tenemos y fueron directo a la encargada, la redujeron, le hicieron abrir la caja fuerte, donde se encontraba una importante recaudación ya que en minutos iba a pasar el camión de caudales”, relató el propietario de la cadena Carlos Yrigoyen.

 

Teniendo en cuenta las características del atraco, Yrigoyen dejó entrever “la hipótesis de que esta haya sido una operación con un trabajo de inteligencia previo, donde habría cómplices, entregadores y datos precisos de cómo proceder”. “No creo que el robo a ningún comercio sea circunstancial, hay un trabajo de inteligencia”, dijo puntualmente sospechando la premeditación.

 

 

Destacó el trabajo de las autoridades policiales y judiciales que llevan adelante una tarea investigativa para dar con los malhechores. En cuanto al monto del botín con el que se alzaron los dos hombres, indicó no conocer la cifra precisa, pero que la suma ascendería a más de 100 mil pesos. 

 

 

Un dato de la pesquisa sumado por el testimonio de las personas que protagonizaron el asalto es que los ladrones serían forasteros dado el acento que se les pudo detectar en un breve intercambio de palabras. Aunque son suposiciones y el propietario del comercio razonó que, “estas versiones deben ser tomadas con pinzas dado el estado de nerviosismo en el que se encontraban las personas que atravesaron por el tenso momento con un arma apuntándole a la cabeza”.